Acusaciones de corrupción disminuyen confianza de la población en líderes políticos


Una extraña atmósfera se ha cernido sobre los principales políticos del país este fin de semana. Pareciera que la nueva forma de hacer proselitismo es acusarse mutuamente de corrupción o deslealtad, mientras el propio Gobierno se enfrenta también a la prensa, en un acto poco comprensible -y fuera de sus funciones-, que no hace sino, alimentar las dudas sobre su transparencia.

Se avecina una crisis política que afecta la credibilidad de todos los líderes. (Foto: Difusión)
Se avecina una crisis política que afecta la credibilidad de todos los líderes. (Foto: Difusión)

La revelación de un programa dominical sobre las agendas de la primera dama, Nadine Heredia, que contienen anotaciones de altas sumas de dinero en depósitos a su favor, originó una presurosa respuesta de la esposa del presidente de la República, y hasta una entrevista a un representante del Partido nacionalista (Luis Aliaga) en el canal del Estado.

Esta defensa ha sido criticada por algunos políticos de oposición y analistas, porque Heredia acusó airadamente a la conductora del programa periodístico de presentar “datos irreales”,  sin contrarrestar argumentos. Y de otro lado, se están usando recursos públicos para dar una tribuna innecesaria al partido de gobierno.

“Demostrando la desesperación ante el reportaje de anoche de Panorama, el gobierno decidió usar canal de los peruanos y recursos del estado para defender a @NadineHeredia @noticias_tvperu”

Alfonso Baella, analista político

“Las supuestas agendas de Nadine son lo que siempre se quiso encontrar en Alberto Fujimori o en Alan García. Si eso ocurría, los apresaban en el día. Pero en el Perú, lo que vale para unos no vale para todos.”

Eugenio D’Medina Lora, politólogo. Columnista de Político.pe

De otro lado, los últimos ataques entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, sobre sus nacionalidades, y los efectos de la investigación del caso “Lava Jato”,  que involucran a Alejandro Toledo y Alan García, han afectado su aprobación en las encuestas, tal como lo muestran los resultados del último sondeo presentado por Ipsos Perú.

“Si la población desconfía, y la campaña se centra en acusaciones mutuas por diversos delitos, se abre espacio para que el electorado busque una nueva alternativa que ofrezca limpiar la política de la corrupción”

Alfredo Torres, Ipsos Perú

Si continúa esta crisis política, afectará la institucionalidad democrática y permitirá una mayor adhesión -por parte de un electorado desconfiado-, a ideologías extremistas como el MOVADEF.  Otros analistas señalan que este escenario resulta irónicamente similar a las elecciones de 1990, cuando ganó Alberto Fujimori.

Cualquiera de estas circunstancias, sólo producirían consecuencias negativas para la ciudadanía, que deberá afrontar el reto de elegir al próximo presidente de la República, en medio de un ambiente de discordia y sin propuestas concretas.

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