Esclavos del oro: La historia que esconde la minería ilegal


esclavitud
Muchas personas padecen modernos sistemas de esclavitud en Madre de Dios, a vista y paciencia del Estado y las autoridades.

CHRISS

Son muchos los que piensan que la esclavitud forma parte de un remoto y cruel pasado de la humanidad, que en esta etapa de la historia un concepto como este resulta totalmente anticuado y fuera de contexto. Sin embargo, es bastante lamentable tener que revertir esta percepción y manifestar que aquí en el Perú, en el departamento amazónico de Madre de Dios, existen condiciones de vida similares casi en un 100% a la esclavitud de otros tiempos.

¿Y a qué se debe que tan alarmante situación esté aconteciendo en nuestro país? La respuesta se encuentra en el ilegal comercio minero de oro. 

Perú es el mayor productor de oro de América Latina y el quinto a nivel mundial. Es por esta razón que la minería representa la más grande fuente de ingresos de exportación en la economía nacional (77%). Así mismo, nuestro país también es considerado el mayor productor de oro extraído de manera ilegal en el mundo, concentrándose en la región de Madre de Dios el más alto porcentaje de producción aurífera operada fuera de la ley (97%).

Según “Verité” (organización no gubernamental estadounidense que vela por los derechos laborales), es esta zona del Perú la que registra los más altos índices de explotación infantil, juvenil y adulta, la cual se dedica casi en su totalidad a la minería ilegal. Se calcula que el 10% de esta cantidad está compuesto por niños de entre 10 y 14 años.

Todos, en su gran mayoría, son migrantes procedentes de Cusco, Puno, Arequipa y Apurímac que son captados por “enganchadores” que les hacen la falsa promesa de ser remunerados con “trozos de oro” y de realizar cuantiosas fortunas. También existen los casos en los que las víctimas son traídas por sus propios familiares, los mismos que los conducen con engaños a los lugares de explotación para posteriormente venderlos.

Una vez ahí, las personas son sometidas a condiciones de trabajo infrahumanas. Una vez ahí es cuando súbitamente el valor de la seguridad, la salud y la vida pasan a formar parte de una realidad dolorosamente lejana y ajena.

Sus labores pueden consistir en maniobrar sin ningún tipo de protección químicos altamente nocivos como el mercurio y el cianuro; lo cual puede provocar severas inflamaciones en los riñones, trastorno de la visión, irritación de los pulmones, dificultades para respirar, descoordinación motora y daños irreparables en el sistema cognitivo y neurológico.

El transporte de cargamento extremadamente pesado es otra de las funciones que se les puede asignar, lo cual no tarda en provocar hernias e implica una constante exposición al sol, hecho que termina por traducirse en serias quemaduras en la piel, deshidratación e incluso cáncer.

El agua que ahí consumen y con la que se bañan en los ríos está infestada de minerales tóxicos, factor que desencadena epidemias de malaria, diarrea, fiebre amarilla y hepatitis B, lo que sumado a una desnutrición por la deficiente alimentación sin ningún tipo de atención médica, termina ofreciendo un deplorable cuadro de esperanza de vida.

Cabe resaltar que estas consecuencias son solo factibles en el caso de que la persona no muera en pleno ejercicio de sus obligaciones impuestas y no vaya a parar de manera anónima en una fosa común de algún inhóspito rincón de la selva.  Cabe resaltar también que mucho se habla de personas que reclamaron derechos y exigieron pagos, solo para terminar sus tristes días asesinados y enterrados en tumbas clandestinas sin que nadie diga nada.

Es así como la ley se vuelve nada, y el temor se vuelve todo.

Existen importantes factores que facilitan considerablemente esta versión moderna de esclavitud en Madre de Dios. Es de vital relevancia conocerlos para poder determinar así el origen de esta gran problemática y de acuerdo a eso proponer alternativas concretas de solución.

En primer lugar, esta región tiene características geográficas muy accidentadas generándose así un difícil acceso a ésta y un inevitable aislamiento para con el resto del país. Como consecuencia directa de este hecho, hay una escasa (y hasta nula) presencia del Estado en las zonas de explotación.

En segundo lugar, la carencia de mano de obra en el sector minero debido a la poca población en Madre de Dios, conlleva a los empleadores a buscar soluciones de forma desesperada e inescrupulosa fuera del marco de la ley y en poblaciones muy vulnerables como las de la sierra.

Si bien es cierto, el gobierno peruano está mostrando una mayor conciencia y sensibilidad en cuanto a este tema, su buena disposición para combatirla aún no es suficiente. Es indispensable que se tomen medidas más radicales para que sus esfuerzos sean realmente exitosos.

El Estado cuenta con una Comisión Multisectorial Permanente en contra de la minería ilegal, una Comisión Multisectorial de Lucha contra la Trata de personas y una Comisión Nacional de Lucha contra el Trabajo Forzoso, las cuales por su respectiva cuenta han adoptado medidas positivas en el campo que a cada una le concierne. Sin embargo, ¿por qué no fusionar las propuestas de las tres comisiones para lograr así un beneficio mucho más amplio, significativo e inmediato?

El Ministerio de Trabajo y la Inspectoría del Trabajo también juegan un papel trascendental en esta lucha; ¿cómo estas pueden funcionar eficazmente sin unas sedes especializadas en Madre de Dios, sin medidas de protección hacia sus representantes que corren el riesgo de ser dañados o asesinados por los propietarios mineros, sin el apoyo sólido de la policía y de las fuerzas militares, sin el establecimiento de un plan estratégico que les de objetivos y pasos a seguir, sin capacitaciones, sin incentivos y, sobretodo, sin recursos? ¿CÓMO?

Es el gobierno del Perú el único que puede materializar esta respuesta al implementar y financiar adecuadamente a las entidades correspondientes, al poner en marcha de modo oficial las acciones respectivas. De no ser así, todo lo expuesto anteriormente se limitará a simples y efímeras palabras.

Esto es parte de una historia que pocos cuentan, pocos conocen, pocos concientizan, pero que miles padecen en carne propia en Madre de Dios. Esto es parte de una historia que te narra cómo el oro tiene el poder de hacerte rico, pero también de hacerte esclavo.

Dichosos los que tengan el privilegio de escoger en qué extremo están.

GGGGHHH

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Un comentario en “Esclavos del oro: La historia que esconde la minería ilegal

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