El camino pedregoso: PPK y los primeros cien días


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PPK frente al reto de concertar con la oposición y cumplir las expectativas de los ciudadanos que lo eligieron.

 

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El próximo 4 de noviembre, Pedro Pablo Kuczynski cumplirá sus primeros cien días como Presidente de la República. Sobre sus hombros ha recaído una gran expectativa en virtud de su experiencia profesional, pues la población espera la implementación de urgentes medidas en seguridad y economía, temas poco priorizados por la gestión anterior.

Frente a ese reto, el gobierno de Kuczynski también debe dedicarse a la dura tarea de concertar con el partido Fuerza Popular, cuya bancada es la primera mayoría en el Congreso de la República.

A pocos días de su elección, muchos analistas políticos coincidieron – por las razones antes expuestas -, que el escenario para el partido oficialista sería duro y lleno de dificultades.  Kuczynski y sus ministros también parecen haberlo entendido así, por lo cual evitarían confrontaciones directas con el fujimorismo.

Sin embargo, para otros, las jugadas políticas irían más allá. Con el apoyo del oficialismo en las designaciones del Defensor del Pueblo y del jefe de la SUNAT, se refleja la apariencia de una “convivencia política” con los fujimoristas, con la finalidad de que éstos no frenen los proyectos legislativos de Peruanos por el Kambio.

Sumado a ello, poco a poco empiezan a desvelarse las “bombas de tiempo” que dejó la gestión de Ollanta Humala: Déficit fiscal, compras irregulares, fondos mal usados, y el agotamiento de unos índices económicos que demorarán en levantarse. Pese a dichos antecedentes, sorprende que en la estructura de gobierno aún se conserve a la mayoría de funcionarios de la administración anterior. En la práctica, sólo algunos jefes y directores han sido removidos de sus cargos, y otros están a la espera de una “evaluación” cuyo plazo no ha sido definido.

Este panorama pinta una situación más complicada para el gobierno actual, pues parece haber adoptado la actitud de “no caerle mal” a ningún partido político. No obstante, esta clase de experiencia en nuestra historia, ha producido nefastos resultados, basta sólo recordar el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche (1956-1962), que terminó con una crisis económica y golpe de Estado.

Hace falta mayor voluntad política para efectuar los cambios necesarios que urgen al país. De lo contrario, la tarea de gobernar se volverá un camino pedregoso donde el sector empresarial, la oposición y los rezagos humalistas desnivelarán la ruta y se perderá el norte prometido.

Es muy duro el reto que le espera a PPK, y sólo estamos hablando del primer año de mandato. ¿Logrará tomar el timón del gobierno con la entereza suficiente para llevarnos a puerto seguro?  Sólo el tiempo lo dirá.

GGGGHHH

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