La apatía roba legitimidad


¿Cuánto afecta la apatía política del ciudadano a los procesos democráticos?

 

urna_electoral

OVB2

En el sistema democrático, se entiende que el poder emana de la voluntad de los ciudadanos. Sin embargo, no todos los ciudadanos son conscientes del rol que les toca ejercer en la vida política de su nación para lograr que éste progrese efectivamente.

La noción del ejercicio democrático no se encuentra firmemente establecida cuando desde la perspectiva del ciudadano común, tal responsabilidad concluye en el momento que entrega su aval a un funcionario público o conjunto de ellos con la esperanza de que resuelva los problemas del país; considerando que su compromiso con la vida política y social queda zanjada tras los comicios, y se desentiende de ellos. Este rol pasivo aletargante, y expresión de la falta de civismo, es denominado apatía política.

En algunos países del continente, el fenómeno de la apatía política genera preocupación, pues reduce la legitimidad delegada en los representantes elegidos en las urnas. Esto ocasiona que los partidos políticos estimulen a los ciudadanos a participar, mostrándoles sus propuestas y solicitando que actúen en la formulación y toma de decisiones. Chile, por ejemplo, es considerado el país con el menor interés en política de toda la región (17% contra una media de 28%), por lo que en su último proceso electoral, los candidatas presidenciales Bachelet y Matthei, profundizaron sus propuestas e invitaron de manera conjunta a los ciudadanos a participar en los comicios.

No obstante, el fenómeno de la apatía, cuando no existe un sistema de partidos políticos consolidado, repercute negativamente afectando la estabilidad del sistema democrático y acogiendo al vicio de la corrupción. Reflejo de ello es la situación de España, donde un sondeo realizado en el año 2011 arrojó que al 68% de los encuestados le importa poco o nada la política, sumado al 40,6% que dice tener desconfianza de ella. Este mismo sector considera que la democracia es un sistema poco eficiente.

01-convergencias-01
La apatía política debilita el sistema democrático, pues las autoridades elegidas carecen de representación legítima. (Ilustración: Víctor Solís)

En nuestro país, el péndulo de democracias y dictaduras no ha permitido la consolidación del sistema político. Esto, sumado a un vicio de corrupción institucionalizada, ha generado una profunda apatía en los ciudadanos, quienes ven en los políticos a un “mal innecesario e ineficiente”, completamente ajenos a las necesidades del país.

En el libro Perú hoy: Democracia inconclusa, transición y crecimiento, el analista Romeo Grompone señala que el sistema democrático perdió la oportunidad de obtener la confianza de los ciudadanos, cuando la gestión de Alejandro Toledo también demostró padecer bajo el mal de la corrupción. Ello derivó en una sonora frase criolla  “Todos los políticos roban”.

En las estadísticas, el 36% de los jóvenes declaró sentirse indiferentes a la vida política. Y 66% no pertenece a ninguna entidad social. Son estos mismos ciudadanos, que aunque son conscientes de que la corrupción afecta a todos los niveles, no asumen que el primer paso para el cambio está en su propio compromiso con la sociedad. Mientras tanto, prefieren descartar entre los culpables y hasta son capaces de tolerar la corrupción con tal de no asumir participación política alguna.

Frente a estas realidades, el papel de los medios de comunicación es estratégico y esencial, pues deben convertirse en las plataformas que contribuyan al despertar de los ciudadanos a través de mensajes puntuales de concientización y estimulación a la actividad política. Ello, toda vez que en nuestro país, los partidos políticos son incapaces de asumir ese rol, o que incluso los malos políticos buscan aprovecharse de esta deficiencia.

El otro pilar que debe ser modificado es la noción de que la política es “mala” per se, pues no se comprende el acervo cultural e histórico que ha conllevado al desarrollo de la democracia y al ejercicio de los derechos ciudadanos, el cual debe ser revalorado y enseñado en las escuelas.

Considerando que los medios de comunicación se deben a la ciudadanía, es parte de su labor contribuir a incentivar el desarrollo cívico de los ciudadanos, de manera que se garantice la estabilidad política y social donde es factible ejercer la labor periodística y comunicacional. El ciudadano debe comprender las consecuencias nocivas de abdicar su participación en la política, pues ello produce la permanencia de la burocracia, la inequidad y la corrupción, que directa o indirectamente, terminan afectándolo.

Una democracia auténtica exige la participación de todos y necesita que todos contribuyan a fortalecerla. Sólo así se cumple el dicho de que recibiremos por gobernantes a los que merecemos como ciudadanos.

 


me_gusta

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s