¿Qué piensan las personas al momento de abordar unidades de transporte público?


jorge

Inseguridad, incomodidad o acoso son algunas de las cosas que pasan por la cabeza de las personas.

En las combis muchas veces el cobrador y el chófer son cómplices de malhechores que suben a robar”; “La vez pasada sentí que alguien me tocó, cuando estaba en el metropolitano”; “El tren eléctrico es una verdadera caldera cuando es verano, peor aún en horas punta”, esto y mucho más es lo que piensa una persona al momento de abordar una unidad de transporte público.

La problemática del transporte urbano en el país, se va agudizando poco a poco y el ciudadano de a pie es quien lo sufre. En plena hora punta y la inseguridad ciudadana que nos rodea convierten el día a día en caótico, para el peruano promedio que batalla por subsistir en una ciudad, que le es indiferente a los problemas de los demás.

El corredor azul, metropolitano o el tren eléctrico, solo es privilegio para algunos sectores. Mientras quien no lo goza, tiene que aguantar los buses destartalados y sobreexplotados por los chóferes y cobradores, que tras 18 horas de arduos viajes ida y vuelta, reclaman prepotentemente que “al fondo hay sitio”.

Según el informe del Banco de Desarrollo de América Latina, indica que Lima es “la única ciudad de su tamaño que no ha logrado constituir un sistema articulado de transporte urbano”, es por ello que tanto autoridades, transportistas y ciudadanos limeños, terminan siendo perjudicados.

La falta de voluntad política ha hecho que sucedan constantes paros, generalmente por parte de las unidades del puerto chalaco, que se movilizan por la ruta que conlleva a la Av. Javier Prado, debido a que estas fueron retiradas, para que dieran paso al corredor azul. Esto, en efecto, ha generado disconformidad en los municipios de Lima y Callao y por consiguiente una disputa, pero que a la larga no logra solucionar nada y dejan a chóferes y pasajeros del primer puerto, sin muchas opciones para movilizarse.

Por ende, las personas que viven en el Callao y que salen alrededor de los 6 de la tarde de su centro de labores o estudios, sufren por la falta de unidades y tienen que esperar entre 1 a 2 horas para poder subir apretados a un vehículo que los lleve a sus casas.

Por un lado en Lima Centro, específicamente en Abancay y Alfonso Ugarte, padecen por el constante embotellamiento vehicular ocasionado muchas veces por combis pirata, buses interprovinciales, etc.

Sin una mano dura y ninguna reforma de transito que reordene a los vehículos, el Perú seguirá atascado en un abismo rumbo al bicentenario.


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