Los nuevos humanos


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La ficción se acerca cada vez más a la realidad

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En 2001, Steven Spielberg recaudó aproximadamente 235 millones de dólares con el estreno de Inteligencia Artificial y las salas de cine se mantuvieron generalmente llenas durante semanas. Para entonces, cuando terminaba la película, la gente comenzaba a especular sobre las remotas posibilidades de que los humanoides terminasen por existir, pero la conclusión final era que la ficción es sólo eso, ficción.

Aunque la robótica y la tecnología habían avanzado a pasos agigantados, nadie formulaba un argumento convincente para afirmar que Spielberg tenía cualidades proféticas.

No sabíamos, claro está, que no pasarían ni dos décadas para que los celulares se convirtiesen en aparatos inteligentes y para que las Barbies se volviesen hologramas. Tenemos esa mala manía de subestimar nuestro propio imaginario, y aún más, la capacidad para reproducir ideas. En Asia, esa brecha entre ambos se ha reducido con rapidez.

Androidol U, es una japonesa que mide 1,60 de altura, lleva el cabello cortado al ras de los hombros y tiene un cutis perfecto e inmaculado. Su aspecto juvenil la acerca a los 22 años, viste de jean y tenis deportivos. Trabaja como presentadora del portal de vídeos Niconico, y apareció por primera vez en febrero de este año. El único problema es que es un robot hiperrealista.

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Foto: International Press Digital

Hiroshi Ishiguro, director del Laboratorio de Ingeniería Robótica de la Universidad de Osaka, es el creador de U, el apodo con el que han bautizado a su más reciente invento. Este forma parte de un experimento social que busca demostrar que los robots pueden interactuar con los humanos.

La joven presentadora probó que el trabajo de Ishiguro en inteligencia artificial es asombroso, cuando uno de los espectadores online le envió un comentario (“Eres muy hermosa”) y ella contestó: “Me da mucha vergüenza”. Según El Heraldo y la agencia EFE de Tokio, el inventor declaró:

“La comunicación (con los usuarios) ayuda a subsanar las limitaciones del androide. Cuantos más datos acumule, más se ayuda a su desarrollo”

Este no es el único caso de despliegue de robótica, Hiroshi Ishiguro ya es famoso mundialmente por haber construido una copia de sí mismo hace pocos años. Sin embargo, a pesar de que el Geminoid H1-2 es idéntico a su creador, sólo es capaz de realizar movimientos limitados.

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Ishiguro y Geminoid H1-2. Foto: Universecreations.com

En el presente, algunos aficionados de la tecnología no paran de preguntarse si estaremos más cerca de convivir con estos nuevos humanos. A pesar que son circuitos, silicón y la recopilación de un trabajo extraordinario, la enorme similitud física es un factor determinante en su inclusión en la sociedad. ¿Terminaríamos por verlos iguales? Ishiguro ha ofrecido diversos testimonios sobre ellos.

Según La Vanguardia, 2011, el japonés no descarta que:

“Los humanos llegarán a enamorarse de los androides”.

Así mismo aseveró:

“Nuestro próximo paso es intentar representar las emociones, la conciencia de los humanos, algo que no se define sólo con determinadas habilidades o cálculos, y que es muy difícil de imitar”.

En el 2014, el Museo Miraikan (Museo Nacional de Ciencia Emergente e Innovación) en Tokio, inauguró una exposición permanente que presentó algunos de los trabajos de los laboratorios de Hiroshi Ishiguro. Kodomoroid y Otonaroid son el foco de atención, el primer androide tiene como función leer noticias en diferentes idiomas y es posible interactuar y conversar directamente con el segundo.

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Kodomoroid. Foto: CNN en español. Versión digital
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Otonaroid. Foto: Smashing Robotics

Hoy en día muchos expertos están abocados en borrar la frontera de lo que es humanamente posible. ¿Miedo, fascinación, sorpresa, encanto? Las controversias surgen en torno al trabajo de Ishiguro: pálidos, con rasgos faciales estructurados y simétricos, cada vez más humanos, sus robots comienzan a borrar líneas estipuladas en nuestro sistema.

No obstante, Ishiguro argumenta que sus invenciones pueden ayudar a las comunidades en el mundo. Explica que servir de compañía a personas solitarias, atender puestos de comida, centros de comunicaciones o realizar suplencias en colegios, institutos o universidades, son sólo algunas de las funciones.

La exposición de Miraikan se titula “Androide: ¿Qué es humano?” La principal duda que surge es: en unos años ¿Qué lo será, verdaderamente?

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