Crónicas cortas: el Orden Constitucional en Venezuela y otras mentiras blancas


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albanyop

Levántese, compatriota, y acepte el hecho de que han menoscabado su libertad y que sus derechos valen menos que su dignidad perdida en la cola del supermercado. Oiga las cadenas, no las que lleva en los tobillos, sino las que se trasmiten en vivo y finja tragarse cada párrafo del palabrerío escrito que lee el hombre que, nadie sabe cómo, aún es el presidente de su país.

Caracas no hierve, no es que debería hacerlo. En realidad ya no se espera, uno se acostumbra a que no pase nada, y la verdad es que no pasa nada. Calles trancadas, embajadas que se retiran y estudiantes que gritan al vacío. Ayer en la mañana Globovisión dejó correr la repetición de las decisiones tomadas por los altos mandos. El presidente de Venezuela dice “carajo” cuando le habla a la mitad del país, así que no existe nada que pueda sorprendernos. Ni siquiera nuestra falta de reacción.

En el país las protestas son aisladas. Allá pasa algo, aquí otro poquito y las cosas se descontrolan en algún sitio. Las fotos vuelan por Twitter y de pronto a todos nos dueles, Venezuela, nos dueles porque no te mereces esto. Y después de un período de tiempo, sigues sin merecerlo pero ya nos pega menos. Así están las cosas.

Hace unos días casi nos quedamos sin Asamblea.

Recuerdo el 6 de diciembre en el que se celebraron las elecciones parlamentarias. Había toda una generación de veinteañeros dispuestos a votar porque y cito: “esto no se lo cala nadie”. Pues ganamos y perdimos, siempre hay un poco de ambas en cualquier situación. La política venezolana se ha vuelto una comedia triste. Es más factible meter dos gallos en una caja y esperar a que se hagan buenos amigos. Hace gracia la analogía cuando uno se da cuenta de que puede cocinar a ambos animales, y que ellos dependen de quien los puso en la caja.

Hay que ver, el asunto es que todo el mundo está acostumbrado a las mentiras blancas. El Tribunal Supremo de Justicia suprimió facultades del parlamento pero es más fácil creer que todo es un mal entendido. Los embajadores corren pero la prensa miente. Venezuela no se cae. Se derrumba.

Es difícil escribir para explicar a un extranjero que el Poder Judicial quiso adjudicarse funciones del Legislativo y que casi nadie hizo nada para defender su voto. Los estudiantes salen a la calle porque saben que lo que se están jugando es el derecho a elegir.

He aquí la mentira blanca más negra que se ha pronunciado en este país: “Seguimos el hilo constitucional”. Estuvimos a punto de perder al parlamento. Dos estudiantes de la UCV resultaron presos tres días atrás.

El vilo que se instala aquí es tan común, que la sensación es conocida. Todos entendemos lo que ocurre. Nos estamos mintiendo. Eso ocurre.

No hay nada peor que sobrevivir en la miseria que representa la derrota de la justicia y de los derechos fundamentales. O vives de rodillas o mueres de pie. ¿Cómo es posible escoger? ¿Cuando comenzamos a hacerlo?

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